Mabel Stojanovich, directora general del Colegio Las Colinas, destacó en "Encuentros LA GACETA Educación 2026" que los colegios y las escuelas ya no pueden ser concebidas simplemente como espacios donde un docente transmite conocimientos.
La institución desarrolló espacios especialmente diseñados para que los estudiantes aprendan a trabajar con otros, a debatir ideas, a asumir responsabilidades y a construir proyectos colectivos.
Uno de ellos es una sala empresarial utilizada por alumnos de los últimos años del secundario. Allí trabajan en equipo, desarrollan emprendimientos, discuten propuestas y ensayan dinámicas similares a las que encontrarán más adelante en el mundo laboral.
¿Vale la pena aprender a programar con ChatGPT y la IA al alcance de todos?Detrás de ese diseño hay una convicción más profunda: "La socialización es uno de nuestros pilares", señaló.
Por eso también impulsan programas de anfitriones para integrar a nuevos compañeros y proyectos de mediación escolar donde los estudiantes aprenden que los conflictos no se evitan, sino que se enfrentan y se resuelven.
El método Ruler
La formación emocional ocupa un lugar cada vez más importante dentro de las aulas. En Las Colinas implementan el método Ruler (desarrollado por el Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale), una herramienta que ayuda a los estudiantes a reconocer y gestionar sus emociones.
"Cada mañana los chicos identifican cómo se sienten al comenzar el día y vuelven a hacerlo al finalizar la jornada", contó Stojanovich. Entre ambos momentos aprenden a observar cómo cambian sus estados de ánimo y qué situaciones influyen en ellos.
"Edificios del siglo XIX, docentes del XX y alumnos del XXI": la frase que resume el desfasaje educativoLa propuesta busca desarrollar una habilidad que muchas veces queda fuera de los programas tradicionales: comprender las propias emociones para poder relacionarse mejor con los demás.